Lo que los destacaba de los otros autos era su alto grado de piruetas desafiantes con rutas por el aire que aterrizaban o en el piso, o en la cama o en las manos de alguna payasa.
En las charlas con los conductores descubrimos que se mareaban un poco con caminos tan poco comunes pero tenían aguante y hasta a veces quien marcaba las rutas tomaba el mando del auto de Roberto manejando con la música a máximo volumen y haciéndonos a todos los del cuarto bailar SU canción preferida con palmas y cuerpo... Uooouu ;)
https://www.youtube.com/watch?v=I8cnKNB2WIk&index=1
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